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Una sociedad que trabaja y se desarrolla con miras al bien común es aquélla en la que sus miembros actúan de manera libre, pensando y comprendiendo que sus actos deben tender a mejorar a la propia sociedad en la que viven. Esto se materializa en la capacidad de hacer cosas pensando en el ciudadano, en el otro quien conforma a la sociedad, es decir, en el prójimo. Una manifestación de ese compromiso social es la solidaridad.donar sangre 11 Actuar solidariamente implica realizar algo con miras a buscar un bien en la otra persona, sin recibir nada a cambio más que la satisfacción de haberlo hecho por el simple fin de ayudar. Así, el acto de solidaridad implica darse a otro por el ánimo de dar.

La muestra de apoyo más grande que se puede tener con otra persona es convertirnos en un medio para ayudar a salvar una vida, y prueba de ello se manifiesta con el acto desprendido de la donación de sangre.

El 14 de junio recordamos a uno de esos pilares de la solidaridad social, que es el donante altruista de sangre; se conmemora el Día mundial del donante de sangre, el cual busca reconocer a esos héroes anónimos que salvan vidas y, a la vez, incentivar entre la población la cultura de la donación de sangre. donar sangre 7

Es una campaña mundial porque la salud humana no conoce fronteras. Todos los hombres nos hacemos iguales en cuanto a los requerimientos de salud. Las enfermedades graves no distinguen de nacionalidad, ni sexo, ni religión, ni posición social. Y los hombres y mujeres, todos por igual, somos capaces de reflejarnos en el otro, sin distingo de nadie, cuando actuamos solidariamente para salvar la vida de alguien más. El donante de sangre por ello, es un ser humano universal, porque realiza un acto de desprendimiento personal con miras para ayudar no sólo a una persona en concreto, sino para apoyar a las personas quienes lo necesitan, no importando quién sea el destinatario, sino importando, sobre todo, el origen humano del acto de donar, del acto de dar.donar sangre 2

Así, cuando se dona sangre no sólo se está entregando gratuitamente una pequeña cantidad de ella a una institución médica, sino lo que realmente se está enviando es la oportunidad de darle vida a otra persona. Porque el donante de sangre vive en la otra persona, y el receptor de aquélla sabe que, al recuperar su salud, alguien más vive en él gracias a esa donación. Esa simbiosis de vida “donante-receptor” no es sólo un acto médico, sino ante todo, un acto de humanidad que entrelaza más a las personas y recupera el valor de la solidaridad social. Ser partícipe en esa “oportunidad de vivir” en otra persona es un bien extraordinario que debería formar parte de la cultura civil de todos los ciudadanos.

Siempre tenemos la oportunidad de convertirnos en agentes de vida asistiendo a las campañas de donación que se realizan en cada institución médica de nuestro país. Hoy es una ocasión especial para recordar que nuestra donación ha traído vida a una persona enferma que lo necesita, ya sea un anciano, un joven o un niño, y de esa forma la comunidad donante se convierte en motor de solidaridad y de fortalecimiento del bien común.

donar sangre 9Con tan sólo medio litro de sangre que donemos de manera altruista, tenemos la capacidad de salvar tres vidas de alguien quien realmente lo necesite. Son 500 mililitros que en pocos días nuestro cuerpo recuperará, pero es medio litro en tan sólo unos minutos serán el cauce para que alguien recupere su salud y por qué no, para que salve su vida. Y veamos más allá del enfermo, porque bien sabemos que quien está en la cama de un hospital esperando una donación no está solo; su familia y amigos sufren con ella, y al donar parte de nosotros, no sólo ayudamos a la vida del enfermo, sino que también somos un factor de alegría y regocijo para los familiares del paciente. ¿Hay acaso algo más gratificante que poder salvar vidas y llenar de alegría una familia en tan poco tiempo?

No tenemos la certeza si algún día alguno de nuestros padres, hermanos, cónyuge o hijos llegase a necesitar una donación de sangre; ojalá y nunca se llegue a presentar ese escenario. Lo que sí sabemos con certeza es que hoy, en éste momento, hay mucha gente que sí la necesita, que requiere de una transfusión inmediata para seguir con vida. Sabemos también que hay miles de personas en aptitud física para ser donadores altruistas, y que muchos de ellos no lo hacen tal vez no por falta de solidaridad, sino porque carecen de la información básica para hacerlo. Por ello, es imperante seguir trabajando para fomentar cada vez más esa noble labor de ser donador altruista de sangre en nuestro país al ejemplo de otras naciones donde la cultura de donación ya forma parte de su quehacer social. Gracias a las campañas tan enfáticas y oportunas que realiza la Secretaría de Salud, los hospitales y la sociedad civil organizada es que paulatinamente la cultura de donación va consolidándose con mayor ahínco en México. Ha habido grandes avances, pero sabemos que aún queda mucho por hacer.donar sangre 1

Resulta gratificante observar cómo cada año son más las personas, sobre todo jóvenes, quienes se acercan a un módulo de donación que para ofrecer voluntariamente su sangre. Son largas filas de personas quienes, con paciencia, esperan su oportunidad para donar vida, pero saben que su espera tal vez no es tan larga como la de los familiares de aquéllos enfermos que requieren una transfusión y que deben aguardar con incertidumbre por la insuficiencia de unidades sanguíneas disponibles en los hospitales. Por la participación de la comunidad en estas campañas, nuestra sociedad también se convierte en pilar de cambio social y de generación de valores para las nuevas generaciones. Todos los ciudadanos debemos seguir fomentando e impulsando éste tipo de iniciativas que consolidan a nuestra sociedad como un motor de solidaridad, conformada por personas comprometidas con los demás y quienes sabemos, son la mayoría.donar sangre 5

La muestra que pongamos nosotros, los donadores altruistas, en los demás ciudadanos acerca del valor de la entrega y del amor al prójimo se ve reflejada en actos de formación de las nuevas generaciones: el ejemplo que se ponga en los jóvenes será patente mañana en su compromiso como ciudadanos comprometidos con los demás. Pequeños actos como la donación de sangre son los que provocan grandes cambios en la sociedad, porque en las pequeñas acciones personales está el inicio de las grandes transformaciones sociales.

donar sangre 4Aquéllos que son donadores altruistas de sangre, siéntanse orgullosos, como personas y como ciudadanos, de formar parte de estas acciones que enriquecen a la sociedad y que ennoblecen al espíritu. Aquéllos quienes no han tenido la oportunidad de dar un poco de sí a los demás, aprovechen la oportunidad para donar y convertirse en fuente de vida para alguien más. Y si no se puede donar por alguna restricción física o médica, resulta igual de valioso el empuje y promoción entre las demás personas de la cultura de la donación. Todos, de alguna forma, podemos contribuir a la noble tarea de la solidaridad humana.

En medio de la actual decadencia de valores morales en la sociedad mundial, vemos con esperanza que no todo está perdido; aún son muchas las personas que siguen pensando en el beneficio del otro antes que en el propio, en el amor al prójimo antes que en el interés por uno mismo; éste es el caso de los donadores altruistas y de los promotores de las campañas de donación y que, en México, afortunadamente son cada día más. No hay que olvidar éste día especial de solidaridad humana y no hay que olvidar tampoco que la donación de sangre no debe circunscribirse a una fecha sino que debe ser un cultura que poco a poco debemos ir forjando como sociedad civil, no sólo donar sangre, sino donar otros órganos que puedan salvar más vidas.donar sangre 6

Gracias a quienes han decidido darse a los demás al ser donantes o promocionando las campañas de donación; gracias, amigo donante, por ser una esperanza de vida; gracias por seguir dando ejemplo de entrega a los demás.

 

Héctor López Bello

 

 

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