Enseñar con la fuerza de la Palabra y el ardor de la contemplación

Santo Domingo de Guzmán

Son muchos los grandes pensadores que han influido en la construcción de la historia del pensamiento; enumerarlas requeriría un esfuerzo enciclopédico significativo. Pero pocas son las personas a quienes debe tanto el desarrollo y la consolidación de la cultura occidental moderna, y entre ellas destaca un personaje cuyo legado intelectual significó la punta de lanza para que Europa entera se erigiera como la génesis cultural del mundo moderno, tal y como lo conocemos hoy. Ese personaje es Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), cuya fiesta celebra el santoral católico el día 8 de agosto. Pero independientemente de la visión religiosa que se le dé a este gran santo, su legado intelectual resulta innegable, y sobrepasa, desde luego, cualquier matiz simplemente piadoso, pues la herencia del carisma dominico no es exclusivo para la Iglesia católica, sino también, y hay que enfatizar y reconocerlo, para toda la cultura occidental. Expliquemos a continuación el por qué.

santo domingo

      Gran pensador y visionario, este humilde sacerdote del siglo XIII fue un hombre adelantado para su tiempo. Oriundo de la región de Caleruega, en la provincia de Burgos, en España, Domingo fue un inquieto intelectual desde temprana edad. Yendo en contra de la natural tendencia de la Alta Edad Media, de confirmarse en ser un simple vasallo del señor feudal, Domingo siempre sintió una inquietud especial por fomentar su conocimiento, salir al mundo y enseñar a los demás. Experto en filosofía, teología y gran erudito en las Sagradas Escrituras, desde muy temprana edad había descubierto que su vocación era el estudio y el servicio misionero. Una vez ordenado sacerdote, fue canónico en la catedral de Osma y, gracias a su gran inteligencia, fue nombrado embajador por parte del rey Alfonso VIII de Castilla y del Papa Inocencio III. Dicho encargo diplomático le significó una gran cantidad de viajes por toda Europa donde conoció muchas visiones filosóficas (entre ellas le fue encargado la conversión de los cátaros), lo cual le llevó a redescubrir su vocación misionera, sintiendo el impulso de crear una orden mendicante que reuniera a sacerdotes y religiosos interesados en el estudio y en el servicio de la fe, fundando en el año 1216 la comunidad de los “hermanos predicadores”. Apasionado del estudio, impulsó en sus hermanos el carisma de profundizar en la fe y en el conocimiento, y llevarlo a todos lados, carisma intelectual que conserva hasta hoy la Orden de los Predicadores, también conocidos como los dominicos. Humilde y sencillo, Domingo vivió en la pobreza material pero con una riqueza intelectual que contagió a quienes le conocieron. Murió en Bolonia en 1221 y trece años después fue canonizado por el Papa Gregorio IX.

Pues bien, de este breve repaso biográfico de santo Domingo concluimos la auténtica simiente de erudición que legó a la cultura occidental: la vocación de la Orden de los Predicadores por el estudio, la enseñanza, y la misión, cualidad fundacional que significó a los miembros de la congregación, uno de los impulsos intelectuales más importantes en la historia moderna de la humanidad. En dicho carisma, cientos de personas vieron cobijados sus inquietudes intelectuales y muchos fueron los miembros de la orden dominica cuya ardua labor intelectual determinó paulatinamente el devenir cultural europeo, sobre todo a partir del siglo, XIII.

santo tomas 2

     Santo Domingo inculcó en sus discípulos un principio básico que ha guiado a la orden por siglos y que fue la directriz intelectual de cientos de eruditos: “Primero contemplar y después predicar”. Ello implicaba que, para los dominicos, un deber fundamental era el estudio y el conocimiento; profundizar e indagar lo más posible en todo aquello sobre lo que se investigaba, pues sólo de esta forma se podría obtener un conocimiento objetivo. Y así, una vez comprendido y educada la inteligencia, es una obligación para el dominico, transmitir y enseñar el conocimiento adquirido, pues la vocación misionera de la orden dominica consiste en llevar la verdad objetiva y razonada por todos los rincones. De ahí que la Orden de los predicadores haya dado tanta disciplina intelectual a cientos de eruditos europeos quienes construyeron los pilares intelectuales de la moderna cultura occidental.

En efecto, la congregación fundada por santo Domingo ha sido la cuna de filósofos, juristas, científicos, humanistas, literatos, artistas, etc. Ha sido la impulsora de grandes instituciones como Universidades, hospitales y centros de estudio. Una fuerte promotora en el campo de las artes y de la fusión de culturas. En fin, gracias a los dominicos, la cultura europea y, por ende, la cultura en el Nuevo Mundo, vivió un momento de expansión maravilloso. No se podría entender, la historia del pensamiento actual si no hubieran existido intelectuales quienes, en el seno de la orden dominica, lograron desarrollar sus planeamientos y llegaron a obtener contundentes conclusiones. Veamos sólo algunos ejemplos para caer en la cuenta de cuánto debe la cultura occidental contemporánea al legado intelectual de santo Domingo de Guzmán.

catedra salamanca

Filosofía

Hagámonos ésta pregunta: ¿qué sería de la filosofía actualmente si no hubiese existido la escolástica? En el seno de la enseñanza universitaria, y bajo el carisma de santo Domingo, a partir del siglo XIII grandes intelectuales, como Alberto Magno y primordialmente Tomás de Aquino, se dieron cuenta que la fe podía y debía ser explicada mediante la razón, y que el destino del razonamiento humano es conocer la verdad. Redescubrieron la valía de la filosofía clásica grecolatina y enfatizaron que el hombre es regido por una ley natural, mediante la cual participa idealmente de Dios; el método de conocimiento empleado para ello fue la denominada escolástica. La historia del pensamiento no hubiese tenido el mismo derrotero, sin la presencia de una obra vital en la cultura occidental, fruto del modelo escolástico: la Summa Theologiae, escrita por Tomás de Aquino.  La magna obra del pensamiento medieval focalizó, en más de 250 cuestiones o tópicos, temas antropológicos, teológicos, morales, metafísicos, jurídicos y hasta políticos. La Summa se convirtió en el referente intelectual para el desarrollo del pensamiento posterior y su influencia, hasta la actualidad, es innegable. No en vano se ha bautizado a la escolástica como la filosofía perenne, es decir, el modelo epistemológico que no caduca.

santo tomás

Sin el pensamiento de la escolástica dominica, no hubieran surgido, como críticas a sus principios, el nominalismo de Ockham, ni tampoco, siglos después, el empirismo de Descartes o de Hume. Tampoco Feuerbach hubiese enfatizado sus críticas al argumento de autoridad escolástico, ni Kant hubiera elaborado un modelo epistemológico basado en principios éticos. Comte no hubiera desechado el estadio teológico natural en el hombre, ni apostado por la inmediatez del conocimiento empírico del positivismo, si es que la filosofía escolástica no hubiera antes demostrado que el conocimiento no se da exclusivamente en lo externo. Tampoco Nietzsche hubiese encontrado una veta abundante para criticar, si la escolástica no hubiera planteado los principios racionales de la fe y la demostración de la existencia de Dios.

nietzche

Teoría política

Sin los modelos de sociedad sustentados por la escolástica, no hubiesen existido las innovaciones en la teoría política del Estado Moderno a partir del siglo XVI; Maquiavelo no hubiera desestimado el aspecto virtuoso del gobernante, ni Bodin habría diseñado el concepto de soberanía, ni Hobbes hubiese podido pensar en la maldad intrínseca del hombre y su contención mediante el artificial Leviatán; tampoco Locke y Rousseau hubiesen podido imaginado un pacto social, si antes la escolástica no hubiera planteado las virtudes del hombre en sociedad y el fin último de la comunidad.

Y como la escolástica es el modelo filosófico por antonomasia de la doctrina católica, muchas teorías anti eclesiásticas no hubieran surgido, cuyo principal motor fue una férrea crítica a la Iglesia y al concepto de religión. Marx no hubiese tenido el efímero eco, que duró poco más de un siglo, si no hubiese criticado directamente a los principios sociales de la Iglesia católica. Tampoco el liberalismo republicano hubiese tenido el gran auge, si siglos antes la escolástica no hubiese definido el concepto del bien común.

estado moderno en el renacimiento

Derecho

No existiría un corpus ordenado del derecho civil contemporáneo, sin la influencia de un Código de Derecho Canónico, redactado de manera definitiva en el siglo XIII por Raimundo de Peñafort, destacado jurista dominico, y cuya obra legislativa eclesiástica encontró un gran auge en la legislación civil moderna; de ahí que la tradición jurídica europea cuya influencia gozamos, sea conocida como romano-canónica.

De igual forma, sería inconcebible el derecho internacional moderno sin la presencia del pensamiento dominico del siglo XVI, representado por la llamada Escuela de Salamanca o escolástica española. Destacan primordialmente los trabajos de Francisco de Vitoria, Francisco Suárez, Domingo de Soto, Fernando Vázquez de Menchaca, entre otros tantos. En seno de la comunidad dominica de Salamanca, se dieron las primeras discusiones jurídicas sobre cuáles eran las razones legales para hacer una guerra con causa justa; también, qué elementos debían subsistir para reconocer un derecho natural de comunicación entre los pueblos y la libre circulación e intercambio de cosas por todo el orbe (aquí encontramos la antesala de la moderna globalización).

monumento a votoria

     Y tal vez la aportación más destacada del pensamiento dominico fue en materia de protección de los derechos humanos, pues la escolástica española fue la primera escuela jurídica en reconocer los derechos naturales que tienen todas las personas sin distingo de raza. Derivado de ello, se plantearon cuáles eran los justos títulos que poseían los españoles para someter a los indios del Nuevo Mundo, además de reconocerles a éstos últimos una dignidad intrínseca y la obligación a los conquistadores de respetarlos, educarlos y evangelizarlos. Las Leyes de Indias son el más claro ejemplo del primer documento proteccionista de derechos humanos en la historia del derecho moderno. Sin este documento, los abusos contra los naturales de estas tierras por parte de los conquistadores, seguramente hubieran sido mayores. Ahora bien, imagine usted qué destino hubieran tenido los indios de México si no hubiese sido por la férrea denuncia de los abusos de los conquistadores y la loable defensa de los indios de un dominico como lo fue Bartolomé de las Casas. A ese gran humanista hasta hoy lo seguimos recordando y evocando su férrea lucha contra el abuso y el poder.

bartolome de las casas

      Los modernos conceptos jurídicos de dignidad humana, persona humana, universalidad de los derechos, y tantos otros términos adoptados por el derecho internacional de los derechos humanos, son creación directa del concepto de Derecho Natural elaborado por la escolástica dominica varios siglos atrás.

Ciencia

No hubiese existido el llamado “giro copernicano”, es decir, el concepto del heliocentrismo, si Nicolás Copérnico no se hubiera educado con dominicos y desarrollado sus discusiones en el seno de Universidades regidas por la Orden de los Predicadores. Y su influencia no hubiera llegado al más grande científico del renacimiento, Galileo Galilei, si éste florentino no hubiese hecho sus estudios fundamentales bajo el auspicio de los dominicos, y redefinido sus teorías en las constantes discusiones con profesores e intelectuales de la Orden de los Predicadores en Florencia, Padua y Roma.

galileo con telescopio

En el seno de las universidades y bajo el patrocinio de los dominicos, es donde se llevaron a cabo las observaciones científicas más destacadas. La astronomía cobró un carácter eminentemente científico; la medicina desarrolló los avances más destacados, la biología y la botánica se instauraron como conocimientos autónomos. En Salamanca, Bolonia, Padua, París y otras grandes universidades, profesores dominicos incentivaron la investigación y el avance de la ciencia y las artes liberales se convirtieron en el motor intelectual de Europa.

biblioteca

Arte

No puede uno dejar de maravillarse ante los frescos de Fra Angélico en el convento de San Marcos, en Florencia. Destacado fraile dominico, es considerado como el más grande de los pintores al fresco que vivieron en el auge del arte sacro, al inicio del renacimiento. Sin la influencia de Fra Angélico, Miguel Ángel nunca hubiera empleado la técnica del fresco para pintar la Capilla Sixtina en el Vaticano, ni Leonardo da Vinci hubiera perfeccionado el concepto de la perspectiva y el punto de fuga en sus obras.

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      Otro notable pintor perteneciente a la orden de los dominicos, Fray Juan Bautista Maíno, considerado el más grande artista de la pintura al retablo, fue fuente de inspiración para que grandes iglesias en Europa y en todo el mundo,  hicieran de sus muros auténticas obras de arte. No tendríamos en México los extraordinarios trabajos en retablos de Cristóbal de Villalpando o de Miguel Cabrera, si Maíno no les hubiese influenciado.

Las letras españolas y las letras universales deben mucho a Fray Luis de León, a Alonso de Ercilla y a San Juan de la Cruz, grandes humanistas y extraordinarios literatos, todos ellos realizando sus estudios en la Universidad de Salamanca, dialogando, aprendiendo y creando, bajo la influencia y el constante diálogo con sus maestros y compañeros de la Orden de los Predicadores.

Y en cuanto a la arquitectura, al impulso de los dominicos se debe el auge del estilo barroco, a partir del siglo XVI, en una gran cantidad de iglesias por todo el mundo, redefiniendo el espacio arquitectónico en cuanto a los trazos y elementos de la construcción para que el nuevo orden estuviera en consonancia material con el espíritu del Concilio ecuménico de Trento, impulsado por la orden dominica.  Portentos de iglesias regentadas por frailes dominicos como por ejemplo, Santa Maria Novella, San Marcos, o el Espíritu Santo, en Florencia; Santa María Sopra Minerva, Santa Croce in Gerusalem y San Clemente, en Roma, son ejemplos del gran impulso del sentido estético presente en la Orden de los Predicadores.

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      Y qué decir de México, donde la Iglesia y Convento de Santo Domingo en Oaxaca es el ejemplo más vivo del arte barroco en América; de igual forma la Capilla del Rosario, en Puebla, o la ruta de los conventos, en Morelos, todos ellos patrimonio cultural de la humanidad, fueron obras concebidas y dirigidas por los frailes dominicos llegados a México con la conquista.

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Balance final

Sin duda alguna que la cultura occidental moderna no sería la misma si no fuera por la gran influencia del amplio trabajo intelectual, científico y artístico desarrollado por los dominicos. Tal vez su fundador, santo Domingo de Guzmán, no logró dimensionar el alcance de su obra en sus discípulos, pero algo es seguro, la semilla intelectual del principio “Primero contemplar y después predicar”  que en ellos sembró, significó una notable herencia en la historia del pensamiento. La disciplina intelectual y el rigor científico con el que ha trabajado la Orden de los Predicadores es un ejemplo vivo del dinamismo cultural en Europa y en el mundo.

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      Es justo por tanto, rendir un homenaje a santo Domingo de Guzmán, padre fundador, no sólo bajo una perspectiva de creyente católico, sino ante todo, y como lo hemos resumido en las líneas anteriores, como herederos que somos de la cultura occidental. La Iglesia católica en particular, y la cultura europea en general, deben mucho a los frailes dominicos. Sea uno católico o no, hay que reconocer, y bajo el auspicio del ecumenismo, que la cultura occidental no se circunscribe a una sola visión, sino que es producto de una ardua labor de construcción, de debate, de diálogo, de rupturas y de reencuentros, propiciados por la Iglesia y difundidos y fomentados por los frailes dominicos. Hoy que el santoral católico recuerda a Santo Domingo de Guzmán, nosotros hacemos un acto de memoria no sólo al santo fundador, sino ante todo a su legado intelectual, que ciertamente puede considerarse como el gran impulso cultural de occidente.

 Héctor LÓPEZ BELLO

hectorlopezbello@gmail.com

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